28 noviembre, 2011

Menos rollo y más manteca al bollo

La mayoría de las veces las cosas son más sencillas de lo que parecen. Tendemos a complicar las cosas de tal manera que se nos olvida lo básico.
Los jugadores del Betis no dan pie con bola, parecen cansados, apagados. Les falta sangre, les falta vida... "Anda que no tienen comer ná pa estar al nivel de primera".
Espera un momento.
¿No será eso?
Espera otro momento.
No puede ser, yo conozco al cocinero de esta gente, es amigo mío. 
Espera otro momento más.
¿Y si han cambiado de cocinero?
Le pregunté. Mis sospechas se confirman. Ya no cocina para el Betis.

Pensarán que es una tontería pero si les digo que una cosa tan sencilla como un aliño de papas de este amigo supera al de mi madre, creo que comprenderán de lo que hablo. Lo siento mamá. Me duele escribir algo así. Y a nadie le gusta nada más que la comida de su propia madre, sobre todo si concina como la mía. Pero es cierto. Lo siento mamá.

Todavía recuerdo que en un fin de semana que echamos en San Nicolás del Puerto, nuestro amigo nos preparó unas costillas que compramos por la zona. Preparó una salsa para la barbacoa muy sencilla según él, aunque a partir del cuarto o quinto ingrediente me perdí y no recuerdo la receta.
Otro amigo comentó, no sin antes chuparse los dedos:
"Ahora entiendo a qué quiere parecerse la salsa barbacoa de bote"

No quiero menospreciar al cocinero actual del Betis, al que desconozco y seguramente será de lo mejorcito.
Pero un buen cocinero es como el primer amor, puedes tener otros, pero nunca te llenarán como el primero.

Sólo tengo una duda. Y es si a Iriney le pasa los tuppers su madre.